El artista anteriormente conocido como “Paquirrín” vuelve a hacer unos bolos de pago dedicándose a lo que mejor sabe: hablar de su vida. Le ponen un cheque por mantener una charla de pescadería acerca de su madre, sus hermanastros, su ex, su bebé… Él se lo lleva calentito. Un fenómeno. Se le ve henchido de satisfacción. Y hecho un sex-synbolo.
