El gran salto de Javi Martínez

Se han producido rápidas reacciones al alboroto que ha armado el regreso de Javi Martínez a Lezama. Para empezar, el Bayern de Múnich de Jupp Heynckes ha planificado todos sus entrenamientos a puerta abierta…no vaya a ser que Javi llegue tarde a uno programado a puerta cerrada y se tuerza un tobillo por pegar un brinco sobre la tapia de la ciudad deportiva bávara.
Por otro lado, el alcalde de la localidad andaluza de Almonte, donde se encuentra la ermita de la Blanca Paloma, ha anunciado a Martínez como pregonero de la próxima Romería del Rocío “por ser un ejemplo para todos nosotros y haber popularizado el Salto de la Valla en Alemanía”. El ayuntamiento de Aiegui,  municipio natal del futbolista del Bayern, se ha dejado llevar y ha designado Olentzero de honor a Javi “por su facilidad para entrar en las casas de todo el mundo”.
Desgraciadamente, quien ha vuelto a pagar los platos rotos de todo este lío ha sido el jefe de las obras de Lezama. Hace unas horas se ha podido observar cómo Marcelo Bielsa le zarandeaba tras haberle agarrado de la pechera del buzo. Según parece, le estaba gritando que:
“Objetivamente le trasladé un trazado preciso de la altura de la vassha de las instalaciones en la perpendicular máxima de la bisectriz exacta en la que la plomada se suspende por encima de los tres metros con respecto al plano de la horizontal terrosa. Se comió la kitchenette y, además, me dejó la vashha como para que se la saltara un simple defensa central ¿pero en qué mundo vivimos, karajo?¿Es que no hablo claro?”
A estas horas nadie ha confirmado si el técnico argentino ha vuelto a autodenunciarse como agresor de un operario de la contrata de las obras de Lezama.
Locura por el  Salto de Valla
Lo que sí podemos adelantar es que la presunta acción de Javi Martínez ha generado una auténtica epidemia: anoche sorprendieron al exconsejero de Interior, Rodolfo Ares, tratando de saltar la valla de Ajuria Enea porque quería recoger unas cosillas que se había dejado olvidadas. Lo mismo le ocurrió a Borja Thyssen en la verja del museo de madre al que iba a coger un cuadrito que se dejó sin darse cuenta. En fin. Eso por no hablar de Rodrigo Rato, al que se le enganchó la cola del frac en la alambrada que está sobre el muro que rodea la sede del Banco de España. “Es que soy muy fan de Javi Martínez y esta es la tapia que tengo más cercana” alegó el exministro y exbancario.
Una furia el asunto de Javi Martínez. Un tema que ha saltado por encima de todo tipo de barreras.
Que pase pronto. Y que no vuelva a saltar.